jueves, 22 de octubre de 2015

Reflexión

Los japoneses tienen la creencia de que las personas predestinadas a conocerse se encuentran unidas por un hilo rojo atado al dedo meñique.

Esta leyenda surge cuando se descubre que la arteria anular  conecta el corazón con el dedo meñique. Al estar unidos por esa arteria se comenzó a decir que los hilos rojos del destino unían los meñiques con los corazones; es decir, simbolizaban el interés compartido y la unión de los sentimientos. Por eso también el hecho de hacer promesas en algunos países al entrelazar estos dedos con el otro.

La historia en sí cuenta que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo existe un «hilo rojo», que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas.








2 comentarios:

  1. Si es verdad tengo amigas lejos y aunque abesrs no es posible estar diariamente en contacto yo las buscó mis hermosas amigas de toda la vida des de bebes si emprejuntas que hermoso mensaje espero el siguiente te quiero kete Dios te bendiga y te guarde

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar